Mel, Nasralla y Luis Zelaya deben renunciar a ser voceros del narcotráfico

 

  • “Estamos frente a un intento de asaltar el poder para dar marcha atrás a la extradición, depuración de la Policía y leyes como la incautación de bienes y lavado de activos, por parte de narcotraficantes que están huyendo y sus aliados políticos”, afirma.
  • Narcotraficantes están confabulados con políticos de Honduras que nunca hicieron nada para combatirlos, agrega.
  • Las banderas de Mel, Luis y Salvador son las banderas de los criminales, señala.
  • Subraya que esta es una conspiración contra el único Gobierno que ha convertido al país en una región hostil para los narcotraficantes.
  • 22 extradiciones, 6.143 detenidos, 19 narcolaboratorios destruidos, 259 pistas inhabilitadas y 18.733 kilos de cocaína incautados son solo algunos golpes al narcotráfico.

 

Tegucigalpa, 5 de agosto. El presidente Juan Orlando Hernández manifestó hoy que “Mel Zelaya, Salvador Nasralla y Luis Zelaya deben renunciar a la agenda de crimen organizado y deben pedir perdón a Honduras”.

El mandatario, en un mensaje contundente en conferencia de prensa en Casa Presidencial, señaló que en la actualidad se vive en Honduras un intento de asalto al poder por parte de los narcotraficantes que se han visto afectados por las decisiones de su Gobierno.

“Estos narcotraficantes están confabulados con políticos de Honduras que sí se ha demostrado que cuando estuvieron en el poder nunca hicieron nada para combatirlos”, agregó.

A continuación, el mensaje del presidente Hernández al comparecer ante los medios de comunicación:

Quiero comenzar por decir que Mel Zelaya, Salvador Nasralla y Luis Zelaya deben de renunciar a ser los promotores de la agenda del crimen organizado de este país, y consecuentemente deben pedirle perdón al pueblo de Honduras.

Es demasiado evidente que Mel, Luis y Salvador llevan la agenda de los narcos, del crimen organizado, de los policías depurados, de las maras, las pandillas, los que han querido controlar las cárceles así como antes; por tanto, repito, deben pedirle perdón al país e inmediatamente renunciar a sus banderas, que son las banderas de los criminales que buscan eliminar la Policía Militar, eliminar la extradición, eliminar las cárceles de máxima seguridad, revertir el proceso de depuración policial y eliminar la ley de incautación.

Y quiero decirles aquí con toda franqueza: estamos sin duda frente a un intento de asalto al poder por parte de los narcotraficantes, maras y pandillas, que se han visto afectados por las decisiones que he impulsado desde que fui presidente del Congreso Nacional, y después como presidente; inclusive estamos hablando de expolicías depurados que están asaltando partidos políticos para buscar asaltar el poder.

Miren un ejemplo: aprobamos las extradiciones, la ley de lavado de activos y la de incautación de bienes, toda esa normativa.

Estos narcotraficantes están confabulados con políticos en Honduras que sí se ha demostrado que cuando estuvieron en el poder nunca hicieron nada para combatir a este mundo criminal, y otros políticos inescrupulosos que quieren aprovechar la coyuntura para lograr sus fines a toda costa y que además nunca los escuché abrir la boca para siquiera señalar este mundo criminal.

Luego de unos días de análisis y de ver el panorama de cómo están reaccionando algunos actores políticos en Honduras, no me cabe la menor duda de que esta es una conspiración contra el único Gobierno que ha convertido al país en una región hostil para los narcotraficantes y el mundo criminal en general.

Los mismos que en aquel momento se opusieron a las extradiciones, a la depuración de la Policía, e incluso hablaron de legalizar la droga, le dieron instrucciones a sus ministros para que se sentaran a negociar con las maras; los que han estado en contra de las cárceles de máxima seguridad, los que han estado en contra de la Policía Militar, son los mismos que hoy han estado oponiéndose a todas esas medidas e igual están del lado de narcotraficantes, maras y pandillas, y obviamente, como lo han visto todos ustedes, están haciendo llamados públicos a salir a las calles para acuerpar lo que un delincuente ha declarado sin mostrar ni una tan sola prueba, más que su vivo deseo de vengarse de la persona que lo tiene hoy huyendo y que se ha ido a entregar.

No nos olvidemos, hondureños, de cuando los narcotraficantes eran amos y señores de regiones completas del país, que realizaban sus ilegales actividades a vista y paciencia de las autoridades de turno, que lograron socavar a muchas instituciones y varios sectores del país, que se aprovechaban de gente honesta y trabajadora y que las autoridades de entonces nunca hicieron nada para combatirlos.

Paradójicamente, ahora son los que en conexión con ellos mismos están tratando de dar marcha atrás a todo lo que hemos avanzado en la lucha contra la criminalidad organizada.

Recordemos también que fuimos nosotros los que movimos con fuerza e impulsamos la necesidad de tener control sobre los fondos que entran a las campañas políticas. Fui el responsable de enviar al Congreso Nacional el primer proyecto de ley para control del financiamiento de las campañas políticas y cuando tuve la oportunidad de negociar la MACCIH con la OEA, lo puse como condición. ¿Por qué? Para que no tuviera acceso el dinero del narcotráfico y la criminalidad organizada a las campañas.

Y sobre ese tema, quiero corregir a algunos medios que dicen que su servidor recibió 1.5 millones de dólares del mismo narcotraficante; dentro de todas su falsedades, él mismo dice que él utilizó ese dinero, diferente a otro caso. Así es que es ilógico porque ¿cómo va a apoyar a una campaña política que está diseñada para atacarlos a ellos y a llevarlos frente a la justicia?

No le permití entrar a mi movimiento político. Cuando nosotros aprobamos la extradición enviamos un mensaje a todo mundo. Dijimos con claridad: que no se nos acerque nadie, ni correligionarios, ni parientes, ni amigos, ni ningún hondureño cuando se trate de estar en contra de lo que dice la ley.

Incluso tomamos la decisión de separar a su hermano del Fondo Vial, porque cuando yo recibí el Gobierno ya estaba allí, estaba como funcionario. ¿Cómo va a estar contento conmigo?

Después decidí cerrar el Fondo Vial, precisamente para crear una institución nueva como es Honduras Invest e INSEP, por eso creo que es oportuno decir: veamos bien quién es quién.

Quién tiene un historial de vida de combate contra el narcotráfico y el mundo criminal, y quién cuando estuvo en el poder no hizo nada.

Vamos a ver: estamos hablando de 22 extraditados y 40 narcotraficantes que se fueron a entregar a la justicia norteamericana, unos 10 días después de que ganara las elecciones. Eso me avala para decir que es ilógico que esas declaraciones de una persona que se ha visto afectada directamente por decisiones de mi Gobierno puedan ser considerados como reales o darles un valor que no tienen.

Estamos hablando que en el periodo 2014-2019:

– 22 extradiciones

– 6.143 detenidos por tráfico de droga y 4.839 por extorsión

– 19 narco-laboratorios destruidos

– 259 pistas inhabilitadas

– 18.733 kilogramos de cocaína incautados

– 14.800 armas decomisadas

– 500 bandas desarticuladas

Es ilógico que a una persona que haya luchado tanto contra la narcoactividad y que haya golpeado tanto a los narcos ahora se le acuse de estar al lado de ellos.

Reto a Mel Zelaya, a Luis Zelaya y Salvador Nasralla, y a los otros políticos amigos y socios de estos delincuentes, que muestren sus resultados en su vida pública y en su vida privada contra la criminalidad y la narcoactividad, para comparar si se asemejan a nuestras acciones, reconocidas por gobiernos amigos como Estados Unidos, como Colombia y como organizaciones internacionales.

Lo que deben hacer Nasralla, Mel Zelaya y Luis Zelaya es renunciar a seguir siendo voceros y promotores de lo que buscan los grupos criminales que están huyendo y que se sienten acorralados porque el futuro que les espera son las cárceles aquí en Honduras o en cualquier otro país o Estados Unidos.