Guardia de Honor Presidencial realiza labores de limpieza en represa Los Laureles

  • Estará trabajando durante cinco días, limpiando basura y vegetación para ampliar capacidad del embalse.
  • Solo en la primera jornada de limpieza se han recolectado 20 toneladas de desechos en los alrededores de la represa.

 

Tegucigalpa, 10 de junio. La Guardia de Honor Presidencial (GHP) empezó hoy una jornada de cinco días de limpieza de la represa Los Laureles, durante la cual levantará basura, cortará vegetación y quitará sedimento en gran parte del entorno del embalse para ampliar su capacidad de recolección de agua.

Con esta actividad, que fue coordinada por el jefe del Estado Mayor Presidencial, coronel Tulio Romero, la GHP busca que se aproveche la temporada lluviosa para que el embalse acumule más agua para la población capitalina.

La GHP realiza esta y otras actividades aprovechando la cuarentena que vive el país por la pandemia de coronavirus.

El mayor Olman Mejía Milla explicó que “lo que tratamos de hacer es contribuir con la población por medio de la limpieza del embalse; hay mucha basura en la represa y en la cuenca y eso es dañino para la salud y además reduce la capacidad de recolección de agua”.

Explicó que además se han realizado labores de limpieza en la cuenca del río Guacerique, la principal fuente de la represa, porque arrastra mucha basura y desechos y eso provoca problemas del fluido del vital líquido.

“La idea es trabajar por espacio de cinco días y remover toda la suciedad que no permite recolectar más agua; increíble, pero solo en el primer día hemos sacado 20 toneladas de basura”, destacó.

El almacenamiento de agua de la represa Los Laureles se encuentra al 71 % de su capacidad total y con la limpieza se espera que aumente por lo menos en un 10 % más, dijo Mejía Milla.

Si se quiere, se puede

La teniente de Fragata Any Ferrera Martínez consideró las labores de limpieza de Los Laureles “como una contribución a la sociedad, a la ciudad, porque esta es una de las principales fuentes de agua potable para toda la población”.

Añadió que aquí “se ha demostrado que hay mucho por hacer en la capital. Cuando se quiere se puede y solo esta jornada de limpieza representará una gran ayuda para mejorar la represa”.

También aseguró que “la Guardia de Honor se ha mantenido activa y esto nos ha permitido trabajar en favor de la población; estaremos aquí cinco días o más, si se necesita, para cumplir con la limpieza en toda la represa”.

Hasta la cortina

El capitán Carlos Argueta indicó que “la limpieza la llevaremos hasta la misma cortina, porque se nos ha dicho que allí también hay mucha basura acumulada y eso será una enorme labor en favor de la planta procesadora y los filtros”.

Afirmó que hasta el momento la idea es trabajar cinco días, “pero estamos viendo que hay muchas cosas por hacer; estaremos colaborando todo lo que podamos y esperamos dejar concluida la labor”.

Argueta reconoció que “así como hemos participado en labores de fumigación seguimos trabajando para planificar otras actividades porque no podemos estar paralizados, necesitamos aprovechar el momento”.

Aporte de la GHP

La GHP, además de cultivar vegetales en un paraje árido en los predios de la Casa Presidencial del bulevar Kuwait, destacó también por realizar la actividad Corre y Limpia, una vez al mes por las calles de Tegucigalpa, buscando generar conciencia en la población para no lanzar la basura a las principales arterias viales de la ciudad.

Asimismo, efectuó labores de entregas de mascarillas y desinfección en farmacias y supermercados, cuando recién había iniciado el periodo de confinamiento, buscando contribuir con la población para evitar la propagación del coronavirus.

Siempre durante el mismo periodo de cuarentena, la GHP realizó actividades de transporte para una buena cantidad de niños con cáncer que debían acudir a sus tratamientos y que no podían trasladarse a los centros hospitalarios por no estar disponible el transporte urbano.

En el periodo de Semana Santa, la GHP efectuó una recreación fiel y con todas las medidas de bioseguridad de la procesión del Vía Crucis, con el objetivo de clamar ante Dios por el control del coronavirus y mantener intactas las costumbres religiosas, pese al confinamiento que ha vivido el país en los últimos meses.