¿Es la Universidad un Estado dentro de otro Estado?

  • “¿Por qué no se puede ingresar a la Universidad si hay un delito en movimiento, si se va persiguiendo a alguien?”, cuestiona.
  • Afirma que “necesitamos vivir bajo reglas, bajo procesos, respetándonos los unos a los otros”.

 

Tegucigalpa, 26 de junio. El presidente Juan Orlando Hernández se preguntó hoy: “¿Es la Universidad un Estado dentro de otro Estado?”, en relación al debate generado por el ingreso de las fuerzas del orden a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) durante los incidentes ocurridos el lunes anterior.

Hernández se refirió al tema en la jornada de oración “Un Clamor Por Honduras”, realizada en Casa Presidencial por la Confraternidad Evangélica, y en la que solicitó el respaldo para las fuerzas de seguridad, que buscan hacer prevalecer el orden y el respeto a los derechos de todos los hondureños.

“No hay país del mundo que haya salido adelante en medio del desorden”, dijo el gobernante, para luego exponer que “necesitamos vivir bajo reglas, bajo procesos, respetándonos los unos a los otros”.

Para el titular del Ejecutivo, se vuelve necesario que Honduras entre en un proceso de reflexión, de sanación y de respeto, sabiendo que las mejores cosas llegan cuando existe el respeto a las leyes y a las normas.

Imposición de agenda

Hernández agregó que “hoy nos han impuesto una agenda de afuera, atacando la economía, atacando las instituciones de mayor credibilidad en el país, atacando incluso a las iglesias, y esa agenda lleva además los elementos de desestabilización y desinformación”.

Añadió que cuando se quema un bus, cuando se quema un edificio público o privado, se está irrespetando el derecho fundamental a la protesta pacífica.

“Yo he protestado pacíficamente, pero cuando ya se salta a destruir los bienes públicos, privados, a agredir a otra persona, eso ya no es protesta pacífica, eso es agresión”, manifestó.

Recordó que hace 10 años uno de los grupos más radicales del país (Movimiento Estudiantil Universitario) comenzó con esa actividad violenta, e incendian un vehículo, incendian edificios o quiebran vidrios, o al carro que transita por la calle lo paran y le piden dinero, “pero si permitimos que eso siga ocurriendo, el día de mañana le pueden ir a meter fuego a una iglesia”.

El presidente de la República sentenció: “No hay que engañarse, hay que hablar las cosas como son”.

Recordó cuando varios pastores de la Confraternidad Evangélica de Honduras le recomendaron que era necesario poner orden en el país y accedió a tratar la sugerencia en el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad.

Aprovechó para pedir respaldo para las fuerzas de seguridad del Estado, en especial cuando son atacados con bombas molotov, en especial cuando se han perdido vidas de parte de los agentes o personas que trabajan en el esquema de seguridad.

“Solo en Choluteca nos han agredido a más de 100 policías y militares; les han agredido, les han dejado lisiados, ellos también son hondureños y son seres humanos que igual sienten y tienen familias”, señaló.

Reconoció que “ellos (los miembros de las fuerzas de seguridad) están dispuestos a poner el pecho por nosotros los hondureños aunque no nos conocen, y sería un acto de injusticia no darles el lugar que se merecen, y apelo a su corazón para que les demos ese respaldo”.

¿Un Estado dentro de otro Estado?

Hernández dijo que hay reglas en Honduras y se preguntó: “¿Es la Universidad un Estado dentro de otro Estado? ¿Por qué puede ser que un pastor no le puede hablar de principios cristianos a la gente o inspirarlos en términos de principio de familia en la Universidad? ¿Por qué se niega eso?”.

También se preguntó el mandatario: “¿Por qué, si hay un delito en movimiento y se va persiguiendo a alguien, por qué es delito ingresar?, y allí “hay un grupo que se autodenomina el MEU, probablemente muchos de ellos ya no son estudiantes, se ha radicalizado de tal forma que cierran la Universidad y ponen de rodillas a 80.000 estudiantes, maestros, y cuando quieren salen de allí y hacen lo que quieren”.

Por eso dijo que siempre ha creído que “el país, hoy, mañana y siempre debe vivir bajo un orden”, y recordó cuando algunos sectores le pidieron, antes de ser candidato presidencial, que el país necesitaba seguridad.

Ante ese clamor popular, recordó, “yo respondí que se necesitaba aprobar la extradición, y hemos arriesgado todo; se nos ha complicado la vida por esto, pero es justo para Honduras”, dejando en claro que, por ejemplo, no se puede retroceder en la reforma de la Policía Nacional.